
De acuerdo con todas las leyes del aviación, no hay ninguna manera en la que una abeja deberá ser capaz de volar. Sus alas están demasiadas pequeñas para que pudiera levantar su cuerpo gordo de el suelo. La abeja, por supuesto, vuela por todos modos. De hecho, no les importan a lo que los seres humanos piensan sería imposible